viernes, 14 de marzo de 2014

Sálvese quien quiera.



"Todo lo consumado en el amor
no será nunca gesta de gusanos.

Los despojos del mar roen apenas
los ojos que jamás
—-porque te vieron-—
jamás
se comerá la tierra al fin del todo.

Yo he devorado tú
me has devorado
en un único incendio.

Abandona cuidados:
lo que ha ardido
ya nada tiene que temer del tiempo."





Cuando todo está tan oscuro que hasta la luz al fondo del túnel molesta. 
Cuando el mundo gira en el sentido que perdí.
Cuando la sal desenfoca el punto de vista.
Entonces, pienso en ti. 

Y sabemos, cariño, que pocos merecen mis penas. 
Pero tú, tú supiste entrar hasta tocar fondo. 
Y al salir de ésta, te has llevado mi punto de apoyo. 

Creo que han venido de golpe todos los domingos de los que no nos salvamos. 
Y es que yo ya no sé de qué morir. 
Ya sabes, para vivir hay que morir por algo.
Día a día. De amor, de alegría, de pena. Por ti. 

Y yo, sigo aquí dentro, buscándome.
Y tú, como aquel asesino al lugar del crimen, pero sin volver. 

Sabes bien que nunca te he necesitado, que la vida sigue hasta sin mí. 
Pero siempre serás la toma de tierra con la que más he volado, una de mis sonrisas favoritas y los ojos más bonitos que me han mirado.

Pocas personas pasan por mi vida, la mayoría sólo pasean. 
Y de esas pocas, habrá quien se vaya y quien salga. 
Estúpido sería por mi parte confundirlas. 
A aquellos que se van, sólo me queda desearles suerte, buena o mala, según merezcan. 

Pero tú;
Pasa, quédate cuándo quieras y sal cuando lo necesites. 
Ésta, es tu casa. 
Nunca recibirás mi carta de suicidio, vida. 
No pienso despedirme de ti.