"Quería tan sólo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí,
¿Por qué me iba a ser tan difícil?"
Me he pisado tanto los pies que, dejando a un lado lo recto del camino, me ha costado incluso seguir adelante. Cansada de no saber hacia dónde dirigirme me he vuelto a encerrar en mí misma. He hecho un alto, fuego con discreción, que siempre fui de ocultar la cara que no brilla. Pero claro, qué cojones les importará a esos lo sola que esté la luna siempre que siga ahí para darles luz las noches que se tornen oscuras. Estar nunca fue cuestión de ser sino de querer. Lo oportuno del momento se mide en ganas. Cada cual deja sus señales y yo puedo suspirar más alto pero no más claro.
Dime cuánto exiges y, sin importar una mierda cuánto mereces, te diré cuánto vales.
No me miréis a los ojos, no pienso hablar. Se os ha hecho tarde, estoy amaneciendo.
Soy la persona adecuada en todo momento, ¿ahora qué?
Esencia y armonía en cada acorde para danzar con los pies de puntillas bien plantados en el suelo. Disfruto bailando con música de mierda borracha porque tengo claro que no soy una mujer de esas que bailan con música de mierda borrachas. Ha sonado tan fuerte el río que empecé a dudar de la sequía. Pero ahora me da igual, griten cuanto quieran, volví a creer en mí y sí, agité los brazos tan fuerte que me salieron alas.
Lo malo de vivir es la vida, lo bueno de vivir es vivirla. Hay tanto tonto mirando a los tontos que miran el dedo cuando se señala a la luna que ya nadie mira. Vosotros ahí, con vuestras preciosas palabras, vacías, y el mundo ahí fuera, brillando. Y es que hoy sigue siendo siempre todavía pero seguís sin hacer que las cosas sucedan. Y yo será que le pongo tanta pasión que ardo incluso de no volar pero de las cenizas resurjo de nuevo.
He vuelto a salir de ésta, que soy yo misma. Pero viendo lo gris que me ponéis el mundo casi que prefiero quedarme dentro.
