sábado, 29 de septiembre de 2012

Mírame, tenemos que hablar.


Cómo te explico que se me ha juntado el hambre con las ganas de comerte 
y ya no me debato entre la vida y morderte porque no hay vida si tú no me matas.

Cómo te explico que eres tú el que a la luna llenas y ahora es una luna nueva 
que sólo a ti te muestra lo que a todos oculta.

Cómo te explico que si te tengo miedo es porque te pareces demasiado a eso 
que siempre he esperado no encontrar en nadie.

Cómo te explico que no te necesito, que sin ti puedo hacer miles de cosas 
que estoy deseando hacer contigo.

Cómo te explico que mis monstruos siempre me van a ganar en número pero que 
he aprendido a huir en círculos para que mis caminos siempre lleven a ti.

Cómo te explico que te escribo versos porque no puedo robarte besos pero 
que los tengo todos guardados para el día que te dejes secuestrar.

Cómo te explico que esta vida se me hace vacía y el frío que quema hace que arda 
de ganas de que declares tu guerra y me dejes ser trinchera.

Cómo te explico que no quiero que me salves, que me he hecho adicta a tu desastre
 y mi caos sólo ante ti se ordena.

Que te parecerá de locos y yo nunca fui muy cuerda pero me estoy atando. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Vértigo.


Vuelve a tocarme el turno de noche, y es que el techo de cada noche se ha convertido en el pan de cada día. Al menos se ha quedado una noche bonita para sacar los monstruos de paseo. Voy a serte sincera, ahora que no me lees y estamos entre amigos, ¿Ves toda esa seguridad? Pues anda de puntillas, y yo con estos pies de plomo. Así no hay quien avance. Y es que se me ha metido el vértigo, ese de no estar a tu altura, en las costillas, y suena el piano. Y no sabría decirte si triste o con rabia, pero suena. Lo maltrato sintiendo como sale la presión a través de mis manos, esa que guardo de no poder acariciarte. Y es que, tienes los defectos más bonitos que he visto y unas malas costumbres de esas que no deben perderse. Que quiero tenerte y te tengo ganas. Y, ¿Sabes? Aun, a veces, creo que quiero que seas mío. Y joder, vaya posesión la mía. Pero vuelve el vértigo y las mariposas se dedican a hacer nudos en el estómago y lo revuelven todo. Que es muy difícil quererme, que yo aun no lo he logrado. Pero no me culpes, que ya lo hago yo. Sólo espero que no me entiendas y sigas viéndome con tus ojos, que tu punto de vista, me gusta más.

martes, 11 de septiembre de 2012

Tormentas o tormentos.


Nada, no siento nada. Ponte en mi piel y tú también sentirás la ausencia. Tu ausencia. Me prometo cada día que la próxima vez yo seré la que quiera menos. Me lo dije. Tantas veces. Y frente a este precipicio yo me muero por saltar y tú por salir huyendo. Morimos a fin de cuentas. Y cuento los días esperando que hoy sea ese "algún día". Casi puedo saborear tu voz, me estremezco sólo con pensarte diciendo mi nombre, casi puedo saborear tu boca. Casi pero no. Pero no te tengo y no me tienes. Y me quieres, pero lejos. Mis monstruos gritando en mi cabeza, me niego a darles la razón. Que hace mucho que la he perdido. Y tú, mi punto débil, eres más fuerte que yo, que estoy que me derrumbo. Parece que se avecina una noche de tormenta. Que el cielo se rompe y como todos, llueve. Que todo ese hielo que derrites hoy son cataratas.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Tengo mis motivos.



-¿Cómo estás?
-Como muerta, o muy viva. No sé.
-Tienes un problema, no puedes ver así las cosas.
-El problema es vuestro que os creeis vivos porque el corazón os late y sólo está vivo aquel al que se le para, de vez en cuando en seco, y le da un vuelco. Y sí, ya lo sé, así no hay quien vea nada y por eso hace tanto que ando a tientas. Y si eso mata será porque hace que me deje sin aliento haciéndome sentir realmente viva. y no sabes lo bonita que me parece la muerte si es él el que me mata. O la vida. O lo que sea.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Querido tú .



Lo siento, como siempre, demasiado. Y es que me lleno del vacío (que dejas). Vuelves a equivocarte. Esta noche tampoco estás en mi cama. El frío quema y me asfixia tanto espacio. Y estas alas que tanto te gustaban sólo me hacen caer en picado (y no en tus brazos). Me hacen planear para que después no vueles conmigo. Y es que aspiro por encima de mis posibilidades, demasiada inspiración que se convierte en suspiros de esos que dejan sin aliento. Y ahora sólo puedo pedirte que guardemos las distancias (y juntémonos), que este juego me lo conozco y es una batalla perdida (que ya has ganado), y es que me consumes (y quiero ser tu droga) porque ¿Sabes? ya no muero por ti (ahora quiero vivirlo todo contigo).

Siempre (tan) mía , yo.