lunes, 12 de noviembre de 2012

Martes 13 (de mi buena suerte).


Llegas tarde, llevo toda mi huida esperándote. Te lo pasaré por alto esta vez porque entiendo que para llegar aquí dentro debes haber tenido que tropezar con mil escudos y pedazos. 

Te voy a proponer que hagamos una tregua, tú me dejas ser aliada en tu guerra interior y yo te pongo ojitos de trinchera. Porque a ti y a mí el amor que no nos llame, que nos pillaría follando o en el bar de la esquina de cualquier calle. Ay, como te vea se me van a poner ojos de luna y sonrisa de loba. Que le voy a poner tu nombre a mi sombra para no echarte de menos a todas horas.

Si te soy sincera, entiendo que haya tantas canciones tristes, su mundo debe ser una mierda. Pero el mío es increíble, tiene el cielo en el pecho y el infierno entre las piernas. Y qué le hago, si yo tengo claro lo que quiero. A ti. Tenerte. Compartir primaveras, hacer Julio de cada noche y vivir en tus Noviembres. Y ya sé que estoy escribiendo una carta de suicidio (llena de corazones) dándote la mano a ver si me coges el corazón, en un puño, y no buscas razones.

Cada vez estoy más segura de que la luz al final del tunel debe ser tu sonrisa, que me despierte de este mundo que sabe a pesadilla. Y es que eres la droga más jodida que no he probado, tengo mono de ti y soy yo la que se consume. Gritaria a todos tu nombre, pero me lo guardo para mí, que es lo único que tengo y me vuelve loca. A veces lo digo en alto para probar a qué sabes y tenerte en la boca.

Tú no lo sabes, pero hace tiempo que empecé a vivir en Martes 13 y es que hace veintidós años empezó a ser mi día de la suerte. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

No os confundáis, no es inspiración, es una caída.


Tengo al sentido común tirándose de los pelos.
La razón a gritos de "¿Qué esperabas?"
Los ojos con tormentas y los nudillos destrozados.

Suspiro.
Eso sólo funciona para soltar la inspiración por encima de nuestras posibilidades.
Me trago la rabia y me da puñetazos por el estómago,
Me armo de paciencia pero no evita mis huracanes.

Ay. Ojos que no ven corazón que no siente.
Destrozado, hecho añicos.
De tantas caídas y golpes por no ver los precipicios.

No habría heroína que me salvara cuando el piano no es capaz de hacerme sonreír
Acostumbrada a maltratarlo, ahora no sale, el odio, lo guardo para mí.

Tiemblo.
El frío me ha calado por dentro.
Mi cuerpo quiere volver a ser de hielo
Y se me clavan los témpanos. 

Lo peor de conocer a alguien tan bien es que no puedes engañarte
Y más quisiera, pero aquí dentro me veo de otra manera.
Me veo, sin camuflaje. 

Tengo guerras interiores que están costándole la vida a muchos sentimientos buenos.
Y prometí no volver a pedirme perdón.
Pero suelo.