viernes, 22 de noviembre de 2013

Frío.




Suena el despertador. Abres los ojos e, inmediatamente, buscas esconderlos con las sábanas. Como no queriendo ver que no hay nadie a quien le moleste que madrugues. Nadie que te agarre. Nadie que juegue con tu pelo o acaricie tu espalda. Nadie que no quiera que te muevas ni un centímetro de ahí.

Te levantas.

Te preguntas qué será más autodestructivo si aquello que ahogamos o aquello que queda grabado. Esas palabras que puedes releer para darte cuenta que ante unos ojos fuiste musa. Que ya no te miran, o al menos, no te ven. Para saber que un día inspiraste y hoy sólo suspiras.

Suspiras.

Te haces un café y haces como que te abrigas. Vuelven las preguntas. Te gustaría saber dónde está el calor pues al salir a la calle te abofetea su ausencia. Frío. Te echas otro par de corazas encima. Amanece que no es poco, pero sí jodido. Al parecer el mundo sigue girando y tu cabeza dando vueltas.

Te mareas.

Y en ese mar de dudas sientes que nunca has sabido nadar. Y no hay ningún salvavidas. No aparece. Por mucho que repitas su nombre. Que lo pienses. Que lo desees. El día te pasa y la noche te llega. Y con ellas tus monstruos que te mandan recuerdos. Y besos, que no te dan. Y empiezas a maldecir el momento en que bajaste las armas por luchar su guerra para terminar disparándote balas de esas  de "qué hay malo en mí". Sigues sin entenderte y mucho menos compartirte. Buscas cobijo encerrándote en ti misma. Y ahí sólo hay vacío.

Te ahogas.

Y te prometes que dejarás de ser la que quiera más para ser la que duela más. E, incluso, ilusa prometes no volver a llorarte encima. Que no tiene sentido secarte las lágrimas y apartarte el pelo si no vas a tener cojones de decirte que estás preciosa. Te obligas a pensar que a veces es mejor bailar sola.

Pero vuelves a pisarte los pies.  

martes, 12 de noviembre de 2013

Ahora Noviembre siempre cae en Primavera.




Feliz daño nuevo,
vuelve a ser 13.

Y no cae en Martes, pero buena suerte.

Buen vino y una buena calada.
Y un buen abrazo de cinturón salvavidas.

O lo que tú quieras.

(Ojalá sea yo).

(Ojalá seas tú).

Sopla y abre bien los ojos, ya escuece menos. Me han dado veintitrés motivos otras bocas, que hablaban de la tuya.

"No sabes qué hermosa sensación es desear, desear en serio, con ganas, casi desesperadamente, lo que ya tienes".

"Soy una chica normal, llevo la vida normal de una chica normal, y hago todo aquello que hacen las chicas normales. 
Y, de repente, tú me miras".

"Cuando tu mundo se desmorone, ven al mío".

"Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable".

"Sólo nosotros sabemos estar distantemente juntos".

"Te quiero como si te estuviera perdiendo".

"Y si se acaba la gasolina... me muero".

"Quiero hablar de ti a todas horas
 en un congreso de sordos.
 Enseñar tu foto a todos los ciegos que encuentre.
Quiero darte a nadie
para que vuelvas a mí sin haberte ido".

"Todo lo que sé del amor lo aprendí a distancia".

"Te voy exigir todo, hasta lo imposible, porque me animas a ello".

"Quiero que vengas corriendo por muchos pasos por delante que vaya. Quiero volver a jugar a que me alcanzas, saber que el premio de consolación valdrá más que el primer puesto [...] Tírame al suelo y ponte encima. Grítalo entonces 'Estoy enamorado de ti y tus pasos hacia atrás son mis ganas de seguir adelante'."

"No te salves ahora; ni nunca. No te salves".

"Cómo no te voy a querer si me pasaría la vida discutiendo contigo antes que haciendo el amor con otros". 

"Hicimos el amor. Hicimos el amor en medio de la tristeza".

"Hay tanto. Ahí fuera. Que si no es mucho pedir, quédate dentro".

"Amo a los que sueñan con imposibles".

"Si nadie te sigue, no es huir".

"Vuelo a creer cuando me pierdo en tus palabras".

"Me han dicho - a modo de crítica- que vivo en la luna. Les he dicho -a modo de crítica- que viven en la tierra".

"Tienes cara de 'haría felices todos tus domingos'."

"Es curioso lo soportable que parece la vida con la cabeza sobre el pecho adecuado".

"Me encanta cómo me haces sentir. Como si todo valiera la pena".

"Te quiero por tu forma de estar. Seas como seas".

Pero se me olvidaba darte lo más importante,  lo que más me gustas.

Y, es que, todo lo que no te quieres tú, lo quiero yo. Nada más bonito que lo triste. Tus ojos. Tan bonitos son que la vida se adecenta un poco cuando eres tú quien la mira. Más puta se pone si cabe cuando tú pasas. Por ella. No la culpo, quien no querría bailar contigo. Que se fueran las noches. Volando. Pero le cruzaría la ccara sin pensarlo por cada una de tus cicatrices.  Para comerle la boca después, por tu hallazgo. No he encontrado un punto de vista más bonito que el reflejo de tus ojos tristes. De no verte.  Estoy segura.

Lo que más me gusta de ti es lo que tú te escondes. De todo. No sé qué hablan de tener el mundo en sus manos si no han sujetado las tuyas.  Más mágico que el mar que esconde una caracola es tu mundo interior.

Toda esa gente así fuera tratando de encontrarse y tú huyendo de ti. Sin saber que hay guerras preciosas de sentimientos encontrados. Contigo. Que las heridas las cura la saliva y no el tiempo.

Oda la inestabilidad de los extremos. De tu cuerpo. Que no cesen las batallas que hacen que cada día vivas. Creciendo. Que duela.  Que arda. Igual quema el frío y yo prefiero cualquier idea que haga encender tu llama.

Cómo explicarte que algo tan bonito nunca encajará en este mundo.  Que también la luz al final del túnel se siente. desubicada. Y la luna tratando de parecer normal sale a veces por la mañana.

No te culpes más.  Claro que no mereces la pena. Ninguna. 

Te quiero, quiérete.





domingo, 25 de agosto de 2013

A veces es invierno en agosto.





Tengo sentimientos encontrados, de esos que desearía haber perdido de vista,
Tengo sal en las mejillas por culpa de las heridas. 
Tengo una voz muda de gritarme. 
Tengo pensamientos vestidos de gala, en un precioso nudo de corbata, en mi garganta.
Tengo culpa amontonada en el pecho pidiéndome disculpas.
Tengo un castillo en el aire formado a base de suspiros.
Tengo fortalezas en busca y captura. 
Tengo la vida en espera y una boca que no es mía que ha puesto la sonrisa en sus manos.
Tengo una noche demasiado larga y un sueño que no llega.




viernes, 21 de junio de 2013

Tocada.




Bailaba sola en medio de la pista, tacones en mano y cantando a voz en grito. De socorro.

Él me tendió su mano y cogí su brazo a torcer. Acarició mi piel haciendo círculos polares, donde no tocaba. Me desgarró las corazas y ante sus ojos quedé desnuda, niña, interior. Me rozó el corazón con la yema de sus versos y yo, que no supe si llorar o reír, rompí a temblar.

Ahora mi piano desafina adagios cuando lo siente lejos.

Alguien decidió llamar kilómetro a cada abismo que nos separa, y yo como palabra de nueve letras siempre preferí canciones. No hace falta tanta búsqueda si te pierdes con la persona adecuada. Si se convierte en la parte que te toca y te hace melodía. Y aunque no sé si de mí o conmigo, cree en el amor.

A veces, se gira tu miedo y te sonríe.
A veces, hasta tocar fondo si es a dúo suena bien.

domingo, 14 de abril de 2013

¿A qué hora amanezco?




Me he sentido tan Luna, en medio del cielo azul de una preciosa mañana, desubicada. Como si estas madrugadas no me dejaran amanecer. 

No busco que nadie se ponga en mi lugar, ahí no hay nada de provecho. Es que me pesan los sentimientos demasiado como para abrir los ojos y estoy cansada de caerme de tanto andar a ciegas.

Nunca he hecho "puenting", ni paracaidismo o rafting, sin embargo, creo que esta vez podría llegar a enamorarme. Pero el amor me ha llamado en vez de venir a buscarme, y yo, como siempre, me he perdido. 

Las corazas no quitan el frío, y yo estoy congelándome de tanto querer ser de hielo. Ese hielo que la noche convierte en cataratas y hace que me ahogue en tanto vacío. 

Ay, cómo voy a saber salir de ésta si ésta soy yo misma.

jueves, 21 de marzo de 2013

"Mi casa está donde estás tú".




Voy a ahogarme en romanticismo ahora que no me miras, como siempre. Y, sin embargo, sigues siendo capaz de leerme como nadie. A saber qué coño será la poesía, las musas, la belleza o el amor. Yo sólo sé que lo poco que tengo que se le parece suele llevar tu nombre. Y aunque tú no estás, se lo pongo yo.

Cuando dibujas tu sonrisa en mi cara.
Cuando escribo para hacerte el amor en la distancia y me desnudo con palabras quedándome sin escudos.
Cuando vemos películas, escuchamos música y dormimos juntos; en distintas camas.
Cuando eres la persona más increíble de todos los sitios que visito, aunque nunca vayas a pisar esos locales.
Cuando eres cualquier desconocido que me cruzo por la calle y me dedica una sonrisa. Que yo sé que alguna debe parecerse a la tuya.
Cuando los monstruos vienen a visitarme por las noches pero no tienen nada que hacer porque el hueco vacío que queda en mi cama ya tiene dueño.
Cuando las canciones me recuerdan todos esos momentos que vamos a vivir, cuando llegue algún día.
Y cuando no.

 Creo que necesito una cerveza, pero me valdría un abrazo. De los que te hacen sentir como en casa.

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lunes, 11 de marzo de 2013

Atrévete si me quieres.


Porque he encontrado unas gafas que molan tanto que más que ponértelas, te ponen.

Dice que va a ser un tirano.
Que va a abusar de esos poderes que tiene, conmigo. 
Yo sigo pensando que es magia.

Tengo un problema, entre otros, hecho un lío. 
Creo que cuando habla me roba mis palabras, y yo sólo puedo articular suspiros.

Cuando se atreva a mirarme, me va a dejar temblando.
Como un flan.



Y es que yo de mayor lo que quiero es ser contigo.



sábado, 9 de marzo de 2013

Under my skin.




Esta noche, soy toda tuya.
Victoria será caer rendidos,
Encontrarnos como perdidos.
Esta noche, la luna te aúlla.



Esta noche, todo está de más.
Sé salida de este callejón.
Empapémosnos en alcohol,
Esta noche, no quiero olvidar.


Esta noche, hazla primavera,
Acariciándome espinas.
A tientas, conóceme entera.


Tú sólo báilame esta copa.
Serás el mar de mi pecera,
Esta noche, y también todas.





(Ánimo, valiente.)

sábado, 2 de marzo de 2013

Lunática.


Desde que él existe.

 Me siento más débil, 
más insegura, 
más vulnerable, 
más pequeña, 
y más feliz.

Yo antes no era. Y mucho menos, así.

Parece que hubiera ajustado el mundo a su altura, 
dejándonos a mí y a mis expectativas muertos de vértigo.

Le odio.

Yo, que siempre tuve todo controlado, teniendo que dejarme llevar.
sin saber muy bien a dónde.
Esperando no llegar.

Y, sinceramente, no me parece que la vida sea increíble.

Desde que él existe.

Qué insulsa te has quedado, vida.
Que ahora lo increíble es él.

Y que se joda el mundo, salvemos esta noche.
Dejándola caer.


Porque ya sabes, cariño, que siempre nos quedará huir.


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viernes, 11 de enero de 2013

Erra ser una vez, más.




Una princesa sin reino ni coronas, perdido todo en apuestas y batallas. En realidad, creo que hace mucho que dejó de ser princesa. A cambio ganó una torre en la que refugiarse cuando venía algún intento de príncipe de esos que se reconvierten en sapos tras un par de besos.

Algún tipo de maleficio parecía haber parado el tiempo en su torre, hacía demasiado que todos los días eran un día cualquiera. Se entretenía viendo desde su ventana a los espíritus libres, y lo bonita que tenían sus jaulas. También había para quien llegaba Algún día y se terminaban los condicionales.

Pero nada que ver tiene observar el mar con sentir las olas. Y es que, a veces, hay que salir de la torre para que cualquier día pueda dejar de ser un día cualquiera. 

Erra ser una vez, más