lunes, 12 de mayo de 2014

Invencibles.

"Me dijo, 'el ruido de todas las ciudades del mundo no pueden tapar el sonido de mis tacones', y yo no supe qué coño contestar a eso."

La sensación de estar al filo es adictiva pero ¿me amas? ¿a cuántos con las mismas ganas? Suponía, no espero ya nada. He calculado intereses y me sale a devolver. Y es que no voy a ponerme más en el lugar de otro que dejaría el mío vacío.

Dime cuántas veces te has repetido lo que otros tratan de aconsejarte y te diré cuán incomprendido te sientes.

Dime por cuánto estarías dispuesto a negociar y si depende de la persona, hablamos.

Dime con quién querrías pasar un viernes, con quién compartirías un domingo y a quién le dejarías estar en tu refugio y te diré quién eres.

Pero dame pan y dime tonta, no está hecha la miel para la boca del asno ni la mía para regalársela a cualquiera. Que para hacerme daño ya estoy yo, tú no conoces mis puntos débiles.

Ni siquiera los fuertes.

A las buenas soy tan buena que te sorprendería pero no me pidas que lo haga.Podría guardar tus espaldas con la misma intensidad que podría arañarla. Podría bailarte un tango con la lengua, ya ves, por si las ideas menguan. Podría hacerte el amor en medio de cualquier guerra. Te podría dejar jugar con las flores de mi jardín, o incluso, te dejaría saltar del tejado y joderlas. Podría servirte de espejo y que la introspección no doliera tanto. Podría, incluso, poderte. Podría hacer hasta lo imposible, si me animaras a ello.

Mírame, sin miedo. Soy de las que empiezan a desvestirse quitándose el sombrero. Soy de bajarme las armas antes que las bragas. De poner sobre la mesa antes las cartas que el vino. Me gusta jugar limpio y hacerlo sucio. Lo siento, y mucho. Y sí, toda esta seguridad sigue andando de puntillas pero tú verás el día que alguien la abrace con tanta fuerza que la eleve.

Aún no he conocido a mi peor mala suerte pero te hago un ramo de flores con cada una de las buenas. No dejaría mi felicidad en manos que no fueran las mías pero tengo quien me guarda la sonrisa con mimo.

Yo qué sé, igual esto de vivir no lo estamos haciendo tan mal. Lo que no mata te acerca más a lo que eres. Que si me das un buen golpe también me servirá para ir hacia delante. Yo he venido aquí a jugarme la vida y sigo invencible por mucho que haya perdido.

lunes, 5 de mayo de 2014

Voy a conquistarme, mundo.

"Lo siento por ti, nunca te lo van a volver a hacer tan bonito;
hasta las cosas que no te hice."


Estar en la senda del perdedor puede ser el camino correcto, que nadie se atreva a decirnos lo contrario. Que nosotros sí que nos atrevimos, valientes, a saltar por la ventana. ¿Y qué si nos caímos? Por un rato sentimos que volamos. Que me da igual que sea más fácil, tú si quieres puedes echarme toda la culpa a mí. Las ganas eran todas mías y yo te las quise adjudicar a ti. Estamos en paz. Con nosotros mismos, ya saben, que os jodan a los demás.

Lo siento, como siempre, más que el resto. Me querrán por mis defectos y sacaré brillo a mis virtudes, me dejarán porque no me puedan ver. Me han llamado tantas cosas que no sé si sonreír o enseñar los dientes. Pero que llamen, aquí no se puede entrar sin descifrar la clave. Las corazas están muy bien pero a mí que no me quiten mis escudos humanos. Encerrada en mí misma supieron sacarme la sonrisa. Y es que no conozco mejor cinturón salvavidas que mi círculo

Pero qué os voy a contar si no diferenciáis los que están de los allegados, si no sabéis andar sin hacer ruido, si perdéis la armonía en cuanto tocáis fondo. Si perdéis para valorar ¿qué victoria es esa? Para qué querría prestarle mis zapatos a alguien que no sabe de arenas movedizas, de ir de puntillas, de pies de plomo. Todo lo que me digas ya me lo he escupido yo antes. No quiero tu teoría si no estás en la práctica. Que si se acabó lo que se daba es porque no lo devolvían, porque no lo merecían.

Y es que hasta en la vida voy a muerte, y espero no salvarme nunca. Estoy huyendo camino a casa charlando conmigo misma. Creo que empiezo a soportarme, he dejado de caer.