martes, 19 de mayo de 2015

Sí bueno; no.


"Ahora, ya no escribo cuentos, 
ni tacho los días del calendario, 
ni sueño que estoy preso, 
a la sombra de un jardín vallado. 
[...]
Gritaré un poco más, 
sangrará mi garganta,
 la pared con mil huellas de mi loca cabeza, 
ahora no puedes entrar estoy ordenando mi casa


Igual los actos no definen tanto; no al que sabe que definen. Igual que las palabras no dicen tanto en la boca del que más las dice. Os veré, embriagados, enviando mensajes con aquello que os bailará en la cabeza, llorando aquello que os oprimía, cometiendo actos que os definirán. Y yo, os miraré, desde mi torre de control absoluto, desde mi centro de análisis de actos. Y aquí dentro, lloraré lo que me duelo, me enviaré mensajes de auxilio, me haré llamadas de atención. Y confundirán mi contradicción con sus sinsentidos, cuando no es lo mismo buscar algo allí donde sabes que no lo vas a encontrar que buscar algo que no existe. Y aún no sabrán cual es cual. Que tengo una caja de pandora en la cabeza y una montaña rusa en el pecho y, aun con este mal pulso, son firmes mis trazos. Cualquiera diría cómo soy y ¿Quién sabe, eh? Nadie acertaría en qué pienso cuando me ducho. 

El amor debe ser algo así como pensar en la misma persona cuando haces el café que cuando te masturbas. Porque, por mucho que expongáis, es algo íntimo. Así que, a mí, dejad de prostituírmelo. Que es un fraude tratar de venderlo si no vas a conseguir transmitirlo. Y no, no sois ni humphrey bogart ni femme fatale; sufrís incontinencia sentimental. Lloran por espinas y yo tengo las rosas injertadas, ¿Qué coño sabrán? 


"Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 

no hay mejor estimulante que la luna 

en dosis precisas y controladas".


Me contó la mujer de vida que de pequeña le pregunté tras mirar los ojos azules de mi hermano que a qué edad me saldría el color en los míos. Sin saber que el negro es una amalgama de colores sin separar. Que el color no aparece por mucho que quieras -siempre ha estado ahí- es uno el que debe aprender a verlo. Y, ahora, me miro y si me preguntan qué quiero me quedo en blanco con una pluma en la mano; aspirando a quedarme sin aliento. Yo sólo quiero ser grande si eso significa poder rozar la luna con los pies en el suelo.


"Esta tarde, al coger el tren, 
una señora me ha preguntado cómo se iba a una estación
de la cual no ha salido un tren en la vida."


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