Llegas tarde, llevo toda mi huida esperándote. Te lo pasaré por alto esta vez porque entiendo que para llegar aquí dentro debes haber tenido que tropezar con mil escudos y pedazos.
Te voy a proponer que hagamos una tregua, tú me dejas ser aliada en tu guerra interior y yo te pongo ojitos de trinchera. Porque a ti y a mí el amor que no nos llame, que nos pillaría follando o en el bar de la esquina de cualquier calle. Ay, como te vea se me van a poner ojos de luna y sonrisa de loba. Que le voy a poner tu nombre a mi sombra para no echarte de menos a todas horas.
Si te soy sincera, entiendo que haya tantas canciones tristes, su mundo debe ser una mierda. Pero el mío es increíble, tiene el cielo en el pecho y el infierno entre las piernas. Y qué le hago, si yo tengo claro lo que quiero. A ti. Tenerte. Compartir primaveras, hacer Julio de cada noche y vivir en tus Noviembres. Y ya sé que estoy escribiendo una carta de suicidio (llena de corazones) dándote la mano a ver si me coges el corazón, en un puño, y no buscas razones.
Cada vez estoy más segura de que la luz al final del tunel debe ser tu sonrisa, que me despierte de este mundo que sabe a pesadilla. Y es que eres la droga más jodida que no he probado, tengo mono de ti y soy yo la que se consume. Gritaria a todos tu nombre, pero me lo guardo para mí, que es lo único que tengo y me vuelve loca. A veces lo digo en alto para probar a qué sabes y tenerte en la boca.
Tú no lo sabes, pero hace tiempo que empecé a vivir en Martes 13 y es que hace veintidós años empezó a ser mi día de la suerte.



.jpg)





