Podría escribir los versos más tristes esta noche;
Pero va a salir el sol, estoy segura, y se me ocurren mejores formas de esperar al tiempo.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos";
Cuando el que tirita es uno y la noche se torna completamente oscura me parecería un engaño para conmigo y otra absurda forma de querer hacer bonito aquello que no se lo merece
-y demasiadas veces van ya-.
Y después me preguntarán si es que no creo en el amor.
Pues mira, no, rara vez esta que vais a tener razón.
¿Crees tú en el agua?
Crees sabiendo que estamos compuestos de ella, que sin ella no podrías vivir, que los sucedáneos no calman igual la sed. Crees tú cada vez que te sale por los poros o la ves en el aire, empapándolo todo, calándote por completo. Crees tú cuando la ves dar vida hasta las tierras más hostiles, cuando la descubres por los caminos, cuando la ves erosionar hasta la más dura de las rocas.
Y si los aviones que lanzan están completamente vacíos, si quieren llamar amor a compartir cama, si quieren seguir negando lo evidente y afirmando lo absurdo, si quieren buscar sólo allí donde saben que no van a encontrar, si quieren pedir aquello que ya tienen, si quieren despreciar oportunidades y luchar contra la nada, si quieren seguir ciegos, a mí, que no me miren.
Seguramente el problema sea mío.
Pero la solución no es la vuestra.
