jueves, 24 de julio de 2014

Mah.

Podría escribir los versos más tristes esta noche; 
Pero va a salir el sol, estoy segura, y se me ocurren mejores formas de esperar al tiempo.
 Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos"; 
Cuando el que tirita es uno y la noche se torna completamente oscura me parecería un engaño para conmigo y otra absurda forma de querer hacer bonito aquello que no se lo merece
 -y demasiadas veces van ya-. 

Y después me preguntarán si es que no creo en el amor.
Pues mira, no, rara vez esta que vais a tener razón.

¿Crees tú en el agua?

Crees sabiendo que estamos compuestos de ella, que sin ella no podrías vivir, que los sucedáneos no calman igual la sed. Crees tú cada vez que te sale por los poros o la ves en el aire, empapándolo todo, calándote por completo. Crees tú cuando la ves dar vida hasta las tierras más hostiles, cuando la descubres por los caminos, cuando la ves erosionar hasta la más dura de las rocas.

Y si los aviones que lanzan están completamente vacíos, si quieren llamar amor a compartir cama, si quieren seguir negando lo evidente y afirmando lo absurdo, si quieren buscar sólo allí donde saben que no van a encontrar, si quieren pedir aquello que ya tienen, si quieren despreciar oportunidades y luchar contra la nada, si quieren seguir ciegos, a mí, que no me miren. 

Seguramente el problema sea mío.
Pero la solución no es la vuestra.











domingo, 6 de julio de 2014

Carta I.

Querida yo,

Me preguntaba cuando comenzarás a hacer caso a lo que te digo. Eres la persona adecuada pero sigues dejando que sea otro el que decida cuál es el momento oportuno. Ojalá algún día te des cuenta de que mereces alguien que esté dispuesto a verte y no precisar estar paseándote por delante para llamar su atención.

Me gustaría saber, ya que estamos, si podrías empezar a tragarte las mariposas en vez del orgullo. Que las ganas te deforman la realidad de color de rosa y no paras de clavarte espinas. Y sangras. Y joder, ya empiezo a cansarme de levantarte del suelo y hacer como que no veo las heridas.

Si no es mucho pedir, súbeme un poco en tu lista de prioridades. Deja de exigirme a mí lo que no se te ocurriría exigirle al resto. Se me está acabando lo que se daba porque es demasiado lo que desperdicias en quien no te lo devuelve. En quien sólo refleja un poquito de la luz con la que lo enfocas. Y te crees, imbécil, que son ellos los que brillan y no tus ojos.

Espero, querida enemiga, que dejes de hacerme promesas de esas que no valen nada y que algún día dejes de escupirme y reprocharme todo aquello que ya te advertí. Que no hay peor "te lo dije" que un propio "qué esperabas".

Un abrazo, lo necesitas.

sábado, 5 de julio de 2014

Enfócame.


" Ni siquiera un dios
 puede cambiar en derrota 
la victoria de quien
 se ha vencido a sí mismo ".


Lo noto, lo escucho, lo huelo y allá donde mire, lo veo. 
No es cuestión de creer en ello, lo siento;
A veces en las nubes y otras precipitándome contra el suelo.

Las mismas piedras y los mismos zapatos pero he aprendido a ver dentro del túnel. Todo ojo que sepa mirar hasta en la oscuridad termina enfocando; Me tengo a mí, no preciso luces. Así que ya sabes, por mí puedes perderla toda. Que ya lo decía el genio, esto sólo es apto para locos.Y ahora creo que el perfil bueno era la cara que ocultaba la luna. Que igual es el negro de la oscuridad el que contiene todos los colores y saber verlo sigue siendo cuestión de enfoque. 

La luna que brilla en el cielo no es más que lo que el sol refleja de ella. Cuánto más hay detrás y, sin embargo, si le quitas la luz pocos afirmarían convencidos que sigue ahí. Me pregunto si habrían ojos que supieran mirar lo que no están viendo, si alguien sabría verla e, incluso, si la señalarían con el dedo entonces pensando que es bonita. No, no os engañéis, ni siquiera sabéis valorar las cosas que os perdéis. Sigue siendo mi jardín el más espiritual de los alrededores y aquí tampoco veo flores crecer. Supongo que ya lloverá cuando toque y ya iremos recogiendo lo sembrado. Que todo llega y esto sigue siendo leña que ha de arder.

Pero espero, mala costumbre que no quiero aprender a quitarme, que no sienta que se hace tarde, que vengan los días que han de venir, que no me pesen las noches. Que mi círculo no se cierre, que lo siga sintiendo y no me salve. Espero que siga habiendo quien sepa decirme algo, que nadie me desee que no cambie, que me desee alguien; Que los años me hagan mejor vino, que alguien me pruebe y se embriague. Y espero seguir esperando más, no volver a conformarme.