Querida yo,
Me preguntaba cuando comenzarás a hacer caso a lo que te digo. Eres la persona adecuada pero sigues dejando que sea otro el que decida cuál es el momento oportuno. Ojalá algún día te des cuenta de que mereces alguien que esté dispuesto a verte y no precisar estar paseándote por delante para llamar su atención.
Me gustaría saber, ya que estamos, si podrías empezar a tragarte las mariposas en vez del orgullo. Que las ganas te deforman la realidad de color de rosa y no paras de clavarte espinas. Y sangras. Y joder, ya empiezo a cansarme de levantarte del suelo y hacer como que no veo las heridas.
Si no es mucho pedir, súbeme un poco en tu lista de prioridades. Deja de exigirme a mí lo que no se te ocurriría exigirle al resto. Se me está acabando lo que se daba porque es demasiado lo que desperdicias en quien no te lo devuelve. En quien sólo refleja un poquito de la luz con la que lo enfocas. Y te crees, imbécil, que son ellos los que brillan y no tus ojos.
Espero, querida enemiga, que dejes de hacerme promesas de esas que no valen nada y que algún día dejes de escupirme y reprocharme todo aquello que ya te advertí. Que no hay peor "te lo dije" que un propio "qué esperabas".
Un abrazo, lo necesitas.
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