Fui una adulta prematura y siempre muy niña. Seguía un sendero distinto al establecido pero paralelo, creo que ya intuía que debía hacer el mío. Y es probable que en esta fecha aún volara. Quise con todas mis fuerzas hasta perderlas y con ellas mi esencia. Intenté salvar un mundo del que no formaba parte sin entender aún que la clave la llevaba dentro. Que no hay que salvarse; ni ahora ni nunca. Me puse en el lugar de tantos que terminé por no tener ninguno. El mío debió quedar vacío en alguna parte, dentro de mí. A mi padre se le puso el corazón del color de mis ojos. Todo siguió, creo. No sé muy bien donde estaba yo en esa época de mi vida. Creo que me limitaba a hacerme la viva sin levantar sospechas. A limpiar el polvo que provocaban los escombros al caer sin hacer nada por detener la demolición. Nunca me drogué, no bebí en exceso, no fumé, mantenía con cuidado mi vida para no estropearla. Era asquerosamente normal entonces, de corazas para afuera. Dentro, Pompeya.
Me conociste.
Te quise.
Te conocí.
Te conocí.
Me enamoré.
Creciste.
Nací.
Te fuiste.
Recuerdo días oscuros. Los recuerdo ahora cuando intento brillar tan fuerte que me ciego. Una vez, cuando yo ya me había sentido nacer y antes de irte, dijiste: "Es comprensible que no te conozcas, en realidad, o que seas inestable. Es un proceso. Tú aún no rompiste tu mundo, sólo se ha tambaleado cuando me conociste y te hice reflexionar y cuestionarte las cosas. Ahora que te lo cuestionas todo más es normal que, a veces, no entiendas algo; o no te entiendas tú. Realmente no has roto con el mundo que te envolvía antes. Estás arañando las tapas." Creo que entonces no tuvo tanta fuerza como la que ha tenido su eco.
Nadie habla de lo duro que es nacer en vida. A mí el corazón intentó latirme por partida doble en un vano intento de revivir. Sabiéndose muerto. E ignorando todo lo demás que debía saber. Qué jodido es saberse loco, perderse en un lugar que conoces de memoria. Ni siquiera sabía mantenerme en equilibrio en mis propios pensamientos.
Y aunque no me enseñaste a andar
-supongo que me habría sido imposible-
me pusiste de pie.
Cuando te fuiste también otro alguien salió de mi vida. A ella no la eché de menos, aunque lo aprendido lo lleve encima. A ti te llevo dentro. Supongo que entendí que era una nueva etapa y olía suave mi esencia de nuevo.
Ciertas palabras sonaron en mi mente cuando intenté abrir los ojos de nuevo. Recordé que me habían dicho, no hacía demasiado, que todo era cuestión de enfoque, que no se trataba de buscar nuevos colores sino mirar ese tono con otros ojos. Me habían dicho que era mucho más sencillo y que eso, precisamente, era lo que lo hacía difícil. Que había que sentirlo. Esa persona por las preciosas casualidades que a veces se marca la vida decidió entrar un poco en la mía en esa época en la que su propia voz ya estaba hablándome sin él saberlo. Aprendí a ver todos los colores que componen lo que antes era negro, y esto ya lo he dicho muchas veces pero es que no sabéis lo que se siente cuando se siente. Qué bonita es la vida para el que sabe mirarla y qué oscura se torna cuando no se deja ver. A él le regalé un poco de mi refugio, se lo había ganado. También se ha ido, o igual he sido yo. No sé. Creo que tengo la estúpida costumbre de estar sin estar para todo aquel que quiero con independencia de que me quieran, de dejarme ver cuando siento que podrían necesitar mis fuerzas, de irme cuando en su felicidad no mella mi ausencia.
Ahora estoy aprendiendo a caminar.
Ya sé mantener el equilibrio, he dejado de caer. Pero "a ratos con furia, golpea el piano y hay algunos que le han visto llorar". Nunca he sabido dejarme llevar. No escucho la voz de nadie, no sé pedir ayuda ni a quién. Estoy tan desorientada. Tengo genios que escribieron manuales de instrucciones de la vida para el que sabe leer, pero no consigo que nada me cale. Vivo en un constante miércoles, con el cansancio de media semana a la espalda y otra media por afrontar.
Pero sigo,
avanzando,
poniéndole ojitos al huracán
buscando dentro
"más como siempre que nunca".
"más como siempre que nunca".

Hola! Descubrí tu blog hace poco y es una pena que no escribas más a menudo! Me encanta cómo escribes :)
ResponderEliminarAy, mil gracias :). Es todo un honor, de corazón. Pronto dejaré otra huella por aquí, ya anda en borradores. Es que ha estado el mar revuelto y no lograba fluir. No imaginas lo bien que han sentado tus palabras.
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